Hola gente.
Por fin he terminado de traducir a inglés de Albacete los artículos de Chabi sobre la expo. También me han llegado los papeles del consulado y no me va a quedar más remedio que decidir si voto o no (y a quién), así que yo creo que ya toca un “post” sobre política.
Como parece ser el estado de ánimo nacional, yo también estoy cabreado. Estoy cabreado con nuestro sistema electoral que hace que sólo tenga sentido votar a los 2 partidos mayoritarios o a algún partido de ámbito restringido a su comunidad autónoma (salvo si tienes la fortuna/desgracia de vivir en Madrid, donde se reparten tantos escaños que es concebible que alguno le caiga a un partido distinto: ¿quizás UPyD?).
También estoy cabreado con el PSOE, que después de no atreverse a casi nada (y no hacer muy bien y explicar aún peor muchas cosas), se vuelca hacia el centro (que, si uno es realmente de izquierda, significa derecha) y luego pretende que la gente de izquierda le vote, conmigo que no cuente. El PP no entra en mis quinielas, qué le vamos a hacer.
Así que volvemos al problema inicial. En las dos últimas elecciones he tirado por el voto local, CHA, y he tenido la fortuna de estar inscrito en una provincia donde un partido alternativo ha tocado chufa, pero con la polarizacion de voto y a la vista de las últimas elecciones municipales (esto ya lo hablamos), ahora no lo tiene tan claro. Y aquí viene mi último motivo de cabreo. IU propuso una coalición con CHA para asegurar el escaño (y acercarse al segundo), que fue rechazada de pleno. Pero vamos a ver, ¿tan difícil era?
- En primer lugar, IU ha formado coaliciones parecidas (Euskadi, Cataluña) y nunca ha sido un problema para los nacionalistas, antes al contrario, en ambos casos llevan la voz cantante.
- En segundo lugar, los programas son casi calcados. Matiz arriba o abajo, las propuestas en cuanto a organización federal del Estado, ecología y desarrollo sostenible, Justicia, política de I+D y TI y Economía son prácticamente las mismas.
- IU ya no lleva nacionalizar la banca en su programa. No quita más votos que los que suma, como le pasó al PSOE de Almunia, al menos no a partidos de izquierda. Tampoco está de más recordar que Labordeta en su día se presentó con IU (o equivalente) y justificó su paso a CHA diciendo que en realidad defendían lo mismo.
- Todo lo anterior podría aplicarse a, por ejemplo, los N partidos verdes y a todas las comunidades.
Sé muy bien en qué mundo vivo y que no es fácil que se modifiquen las actuales políticas de pensamiento casi único. La derechización de la izquierda mayoritaria ocurre en toda Europa y en parte de América Latina (en el resto de Hispanoamérica no se derechiza, parece desvariar) pero aquí en casa, sin un grupo parlamentario a la izquierda, el PSOE no hará nada distinto a lo que hace ahora mismo, y en mi opinión no es ni de lejos suficiente.
Saludicos de uno que, si no se le pasa el cabreo, se ahorrará el viaje a la Post Office