Hola gente.
Una de las conversaciones de bar (léase etílicas) en las que caigo más a menudo últimamente gira en torno a lo que he bautizado como “la teoría del fin del mundo”. La teoría consiste en que pintan bastos a medio plazo, más a corto que a largo, bien porque debido al calentamiento global la economía se va a pique (y después todo lo demás), bien porque debido al cénit del petróleo la economía se va a pique (y después todo lo demás). Estimulantes alternativas ambas dos, como podéis imaginar.
Hay muchísima literatura en inglés y muchos sitios en internet que tratan el tema, casi todos relacionados con una organización llamada ASPO: Association for the Study of Peak Oil. La asociación se ha extendido por varios países (el capítulo español, siguiendo nuestra gloriosa tradición de traducciones imaginativas, se llama Crisis energética).
¿Que cuándo se acabará el carbón, nunca mejor dicho? Según la ASPO, el cielo está a punto de desplomarse sobre nuestras cabezas (esta imagen es un enlace a su sitio web):

Sobre el cambio climático poco hay que decir, lo tenemos hasta en la sopa, aunque no se suele presentar como una amenaza inmediata. Si a vuestra vena masoca le da más por ahí, Heat de George Monbiot, Six Degrees de Mark Lynas y The Revenge of Gaia de James Lovelock (este seguro que está traducido) suenan bastante en este mundillo.
Otro buen libro (también en inglés) que permite aterrorizarse con las dos variantes de la teoría es Half Gone, de Jeremy Leggett.
¿Por qué saco este tema ahora que no llevo ni un gramo de alcohol en el cuerpo aunque debería porque es San Patricio? Pues porque lo dicho, no suele haber mucha literatura sobre esto en España y hoy vienen 2 artículos en El País (y en el sitio de crisis energética está enlazado otro artículo de la Vanguardia):
¿No quieren o no pueden?
Los verdes y el cambio climático
Nada que objetar al primero de ellos, pero el segundo es de un tipo que en mi opinión va de provocador intelectual en su libro, comparando lo incomparable a partir de un punto de partida razonable. Por ejemplo, en otro artículo aparecido anteayer en The Guardian hacía lo propio comparando a ateos como Richard Dawkins con los evangélicos extremistas. Puede que los verdes hayan interiorizado de verdad los límites del crecimiento mientras los neoliberales ni los contemplan, pero poner al mismo nivel la defensa de las energías renovables y el capitalismo sin límites me parece eso, una provocación intelectual y estoy tan poco convencido de ello como de que el ateísmo científico es un peligro comparable a los creacionistas. Lo cual no quita para que (y este es el punto de partida razonable) los límites del crecimiento sigan allí, en el mismo sitio donde los dejó el Club de Roma.
Ya que estamos de recomendaciones literarias, el libro Los límites del crecimiento 30 años después debe ser impresionante. Yo tengo el de 1992 (20 años después) y ya daba miedo …
Para terminar, ¿y yo qué opino de todo esto? Pues como esta brasa ya tiene un tamaño considerable, tendréis que esperar a otro “post” o si no también me podéis preguntar cualquier día que me pilléis con una pinta en la mano.
Eso sí, ahora igual entendéis mejor mi interés por la capacitación de telecos para proyectos de energía solar.
Saludicos