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Hostería El Botín del Corregidor

Febrero 26, 2008

Hola

Voy a estrenar mi participación en este blog, tras las fotos de la expo, para hacer una pequeña crítica, no demasiado constructiva que digamos, sobre un restaurante al que he ido este fin de semana: La Hostería “El Botón del Corregidor” [C/.e Josefa Amar y Borbón, 8]

Vamos por partes, he de especificar que dentro del mismo local cohabitan dos zonas diferentes: abajo la brasería y arriba el restaurante. Voy a hablar de la brasería.
El menú: 24 euros. 6 primeros y 6 segundos (3 carnes y 3 pescados), postre, agua vino y pan incluidos.

Lo primero de todo, el local, un recinto amplio en el que se dan cabida unas veinte mesas aproximadamente. Yo conté 78 comensales más o menos.
Y he aquí el primer problema. En semejante recinto únicamente había dos (si, oís bien, dos) camareros dedicados a servir las mesas. Una tercera persona se decidaba casi en exclusiva a tomar las comandas de las mesas, y luego desaparecía sin dejar rastro.

Acústicamente el local es deplorable, casi no se puede mantener una mera conversación porque el nivel sonoro del recinto roza lo doloroso. Un local de semejantes dimensiones debería de estar lo suficientemente preparado para no tener que gritarte con la persona que tienes enfrente. Pero este detalle también puede deberse a la falta de educación de las personas de tu alrededor.

Pero vamos a lo importante, la comida.

Nada más sentarnos (14:30) pedimos un plato de costillas para mi hija, puesto que queríamos que empezara a comer. Tras esto, tres intentos para que nos dieran la carta, y otros tres para que nos tomaran el pedido.

Otro problema, de las 3 carnes sólo queda 1. El sustituto, en comparación, un simple conejo a la brasa.

Pedimos:
Primero: Ensalada de patata con lechuga tricolor y anchoas de L’Scala
Segundo: Costillar de cerdo en sala caramelizada.
Agua
Vino Viña Albina Crianza (el del menú era Borsao)

Y tras esto, 30 minutos de espera hasta que nos sirven una simple ensalada. Y digo simple porque ni siquiera se dignan a sacarte el aliño; la lechuga, lavada; las patatas no cocidas del todos; las anchoas insípidas y la vinagreta de yo-que-se amarga.

Tras esto y otro buen rato de espera, el segundo. Dos trozos de costilla de cerdo de 2cm de grosor, o sea, 2 costillas por trozo, de una carne infumable, fria, dura,… vamos de lo más malo que he comido en mi vida. Lo único que se salvaba era la salsa, que por otro lado era bastante escasa.

Y para rematar, el postre. Yo, un sorbete de mandarina. Normal, nada del otro mundo. Pero mi hermano se pide una “Repostería casera El botín”. Y van y le sacan…!!un flan con nata!! Señores, eso ya es la bomba. Dónde se ha visto que eso sea repostería. Reto a cualquiera a que vaya a una pastelería y pida repostería casera, a ver qué le dan. Seguro que un mísero flan no…

Así que, depués de quejarnos del postre, que ya era lo último, pedimos la cuenta. Y encima nos intentan colar un cochinillo asado en vez de las costillas de mi hija… Total, que tres menús y un plato de costillas casi 100 euros.

Claro, ahora ya me parece más acertado el nombre del “restaurante”: El botín del corregidor. El botín se lo lleva el dueño, a base de engañar a la gente que va a comer (o a intentarlo) a su garito.

En fin, espero que a nadie que se le ocurra leer este post se le pase por la cabeza ir a semejante garito, porque lo único que va a conseguir es hacer mala leche.
Lo que es comer, desde luego que no.

Hala, he dicho

La taberna del mono, prescindible

Diciembre 17, 2006

Me voy a estrenar en este blog con una crítica de un restaurante.
La taberna del mono loco (alta dicen) en Zaragoza,

Que mal sienta que un amigo de toda la vida se gaste una pasta en invitarte a cenar a un sitio y resulte que el sitio no está a la altura. Deja muy mal sabor de boca que después de una inversión de 36 euros x 6, te ofrezcan lo que nos ofrecieron, allá vamos.

Entremeses consistentes en:
Escalibada con bonito que pasó sin pena ni gloria.
Fritos diversos, calamares, croquetas, tortillas de camarones…, lamentables porque un frito a temperatura de nevera es una auténtica basura.
Lo mejor de la cena, unos calabacines rellenos con crujiente de jamón y salsa de tomate.
El segundo plato fue a elegir, uno eligió lubina y ni la pudo probar de lo mala que estaba, 4 nos metimos chuletones, infumables y fríos y el que invitó que se pidió un solomillo del cual no tenemos referencia (bastante mal lo debía estar pasando el pobre).
Lo del chuletón fue caso aparte, ni se dignaron en poner un cuchillo adecuado que tuvo que ser reclamado. El jefe de sala se mosqueó porque cuando vinieron con los chuletones pedimos que nos los trajesen tal como los habíamos pedido (para algo preguntan que como lo quieres).
El postre correcto aunque escaso, el pastel ruso era una tira de centímetro y medio de pastél ruso y el café lavativa.
Si a todo esto le añadimos que el pan era baguette normalita cortada en trozos de 5 gramos (pedimos pan, no migas), que no nos cambiaron los cubiertos en toda la cena, que hubo que reclamar cuchillo para intentar cortar una carne de la peorcita que he tomado en mucho tiempo, y que el que estaba a cargo del tinglado fue un auténtico mal educado, la cosa acabó muy mal.
Como es honesto decir las cosas que estuvieron bien, el vino fue correcto y el servicio salvo el jefe impecable.
Nunca más volveré a este sitio, y espero que lo que pasó solo obedezca a la típica “estafa” navideña generalizada con los menus para grupos.
David muchas gracias por la invitación.

Chabi