Hola gente, hacía tiempo que no escribía y, aunque en todo este tiempo me han pasado muchas cosas por la cabeza, voy a empezar por la más reciente:
Esta tarde he asistido a una de las primeras proyecciones de The Age of Stupid, a la que ha seguido un breve coloquio con Mark Lynas (Mark Lynas es uno de los activistas contra el cambio climático más famosos del Reino Unido y que también aparece en la película, aunque creo que en España no es muy conocido).
The Age of Stupid se presenta como un documental, supuestamente rodado en el 2050 por uno de los últimos supervivientes de la Humanidad, por entonces desahuciada (si no ya desaparecida) por causas del catastrófico cambio climático que ella misma ha provocado. La película no explica por qué la catástrofe es total y en una fecha tan cercana, supongo que los autores simplemente tratan de resaltar la gravedad del peligro al que nos enfrentamos y se limitan directamente a mostrarnos desastres de la actualidad y proyecciones de lo que las últimas previsiones indican puede suceder de seguir las cosas como están, antes de llegar al hipotético e indefinido colapso final. Sobre este telón de fondo, el otro mensaje de la película, toda esta catástrofe es culpa nuestra y actitudes muy extendidas como negar las evidencias del cambio climático, insistir en la expansión del tráfico aéreo y resistirse a la implantación de la energías renovables como la eólica (algo muy común en el Reino Unido) serán nuestra ruina.
La película está bien y, viniendo del mundo anglosajón tendrá seguro una gran repercusión al estilo de otras iniciativas como Save the Children, Live 8 y otras andanzas de Bono, Geldof y compañía. Aún no se anuncian conciertos para las congragaciones masivas en Londres antes de la próxima cumbre de la ONU sobre el clima en Copenhague, pero tiempo al tiempo. Como a mí no me tienen que convencer, no me ha aportado mucho que no conociera ya.
Estaba más interesado en saber qué iba a decir Lynas, después de una reciente polémica que provocó un artículo en que parecía no descartar, “à la Lovelock“, el uso de la energía nuclear para luchar contra el cambio climático. George Monbiot también se apuntó a la fiesta, el ambiente está “calentito”, nunca mejor dicho.
El debate no me ha defraudado, en seguida han surgido los dos temas que destapan la caja de los truenos entre los defensores del medio ambiente: ¿por qué se evita el tema del control de la población? ¿es la energía nuclear una solución o al menos un mal menor que debemos aceptar para evitar la catástrofe? La película no es una excepción a esta “ley del silencio” y ni siquiera menciona la energía nuclear, mientras que la superpoblación obviamente no entra en la trama. Mark Lynas, amparándose en la escasez de tiempo, no ha querido entrar a discutirlos en profundidad, limitándose a resaltar que su objetivo inmediato es crear un movimiento político que fuerce a los políticos a alcanzar un acuerdo vinculante este diciembre en la cumbre y que en cualquier caso hay que tomar una decisión, la que sea, pero que sea viable: no podemos oponernos a la energía nuclear, a las renovables y a la desaparición de la civilización simultáneamente.
No voy a detallar ahora mi opinión, pero me parece muy improbable que los políticos y las fuerzas que se oponen a las transformaciones necesarias para minimizar el cambio climático hagan nada mientras el otro bando se muestra tan dividido.
Saludicos,